A la hora de disfrutar y de divertirse en la cama existen otras opciones además de buscar nuevos lugares o nuevas posiciones. Un disfraz sensual fomenta al juego y a la imaginación para pasar una noche súper ardiente. Acá te mostramos los disfraces favoritos de los argentinos.
Los sexólogos sostienen que la química sexual en una pareja se va desgastando con el tiempo y se debe buscar recursos para no perder ese fuego y no caer en la necesariamente en la bigamia para complacer esa impaciencia sexual. Existen una infinidad de ejercicios para que el sexo no se convierta en una rutina, siendo los más conocidos el Kamasutra o el Tantra. Pero los sexólogos también aconsejan un juego más accesible y que está presente en la imaginación de todos los actores de un encuentro sexual: El disfraz erótico.
En realidad este juego donde la actuación se lleva la mayor parte de la excitación por encima de la calidad del traje. Son los hombres los mas encantados a la hora de postular el abanico de disfraces que le gustaría que su pareja interprete para una noche especial. Un 90% de hombres admite que le gusta el juego de su pareja disfrazada, mientras que sólo un 10% de mujeres le atrae la idea de ver a su pareja interpretando un rol en especial. Así mismo a la mayoría de las chicas les gusta disfrazarse o que su pareja le sugiera hacer un roll playing erótico.
Para Romina (27) de Liniers es necesario que la pareja “abra el placard al menos una vez al año para sorprender a su pareja”. Asegura que a sus parejas siempre les fascino el juego con el disfraz de colegiala: “Es el más accesible para una mujer, porque segurmante en algún armario te quedó el jumper y si a eso le sumás una camisa blanca cualquiera ya está. La actuación pasa por la inocencia y eso los vuelve loco”.
Guillermina (28) de San Martín solo usó el disfraz de colegiala y con una fantástica experiencia, por lo cual le solicitó a una amiga otros disfraces: “En mi casa hay disfraces de pirata, mujer araña y policía que de seguro que los usaré. Lo que si no me provoca es imaginar que un hombre se disfrace de algo. Sé que muchas mujeres le gustan los hombres de traje, pero cuando en tu trabajo te tocas verlo todo el tiempo ya se convierte en algo de rutina”.
Diego (33) de Parque Chacabuco es uno de los pocos hombres que aseguran haberse disfrazado para su pareja: “Por internet me compré unas muñequeras y un moño de stripper. Le preparé un show de baile y lo pasamos bárbaro. No sé si habrá sido eso o le habrá gustado el gesto, pero lo disfrutamos mucho los dos. Lo repetiría sin dudar”.
Gabriela (34) de Parque Avellaneda tiene una particular forma de excitarse con su pareja: “Me encanta tener relaciones cuando el vuelve de jugar al fútbol, todo cansado, tranpirado y pensando en otra cosa en menos de acostarse. Ahí es justo cuando me vuelve loca. Aunque también me gustó cuando en un cambio de trabajo él empezó a usar traje…”
También existen voces que no comparten la idea del disfraz para una noche especial de sexo. Verónica (27) de Avellaneda cree que la mujer no precisa de un teatro a la hora de la cama: "Nunca le pedí a mi novio que si vistiera de alguna forma porque no me provoca, así como él jamás me pidió que yo lo hiciera. Si en algún momento me lo pide, lo haría, pero eso no va conmigo". Con ella coincide María (25) de Belgrano: "Me provoca la situación, el lugar, mi pareja, pero la forma de estar vestido no tiene nada que ver cuando la persona es lo misma", aunque la capitalina agregó que jamás se vestiría con algún disfraz para satisfacer a su pareja.
El uso del disfraz crece con la edad de las personas. Micaela (35) trabaja en un local de lencería en el barrio de Once y comparte su visión: “Las mujeres más chicas tienen vergüenza de preguntar por algunas prendas, pero se las nota entusiasmada con la idea. En cambio las mujeres mayores de 30 años entran con decisión porque la idea ya la venían madurando de hace tiempo o para cumplir con un deseo de su pareja”.
Entre la gran cantidad de opciones que tienen las mujeres para disfrazarse, las que más eligen los hombres son: Colegiala, Enfermera, Policía, Mucama, Gatúbela, Profesora, Secretaria, Tenista y Protistuta. Pero el disfraz no está solo; es la actuación lo que provoca para satisfacer a esta alternativa sexual. Por eso la mayoría de las mujeres admiten que su mayor enemigo son los nervios que llevan a la tentación de risa y que rompen el ambiente.
Entre las pocas mujeres que se animaron a elegir un disfraz para los hombres, dieron las siguientes ideas: Smoking, Militar, Bombero y Gladiador. Esta diferencia de ideas en esta temática se debe a que a los hombres le resulta más sencillo excitarse con aquello que observan que a las mujeres.
Más allá de la adrenalina sexual que levanta este tema en los hombres, la sexóloga Patricia Soto sostiene que "lo importante en este juego es que nunca entre en juego la seguridad de la mujer". Esto significa que la mujer no se tiene que sentir invadida por el personaje que atrae sexualmente a su pareja, sino que debe conceptualizarlo como un complemento del placer. ¡A gozar!