Para aquellas parejas que ya reniegan de la rutina, desde el norte del continente crece un juego para revitalizar el acción debajo de las sábanas o donde sea. El whoring consiste en acceder a tener relaciones sexuales con su pareja a cambio de una suma monetaria. ¿Qué le pedirías a tu pareja?
En otras épocas, las mujeres se rendían mucho más fácil a la anorgasmia luego de varios aniversarios con la misma pareja. Los hombres también se despedían del sexo cuando entre sus piernas la flacidez empezaba a ser una constante. Hoy, entre varias terapias y medicamentos, es posible disfrutar del sexo aún cuando la naturaleza o la rutina ahoguen.
Estados Unidos es la casa del sexo. Desde allí millones de provocadores inventan la mayor de sitios web porno que hay en el mundo. Fue en ese país donde nació una polémica terapia sexual que devuelve satisfacciones a la pareja, o al menos a uno de los integrantes. El “whoring” consiste en incentivar el acto sexual a través de un medio económico. Esto quiere decir que el marido coloca unos billetes sobre la mesa junto a algunas exigencias y ellas, aceptando el pago acceden al “trabajo” encargado.
La sexóloga Liliana Burgariotti marca en donde se encuentra el peligro de esta clase de juegos: “Cuando el placer se transforma en una exigencia, pierde calidad y deja de ser placentero. Hay que insistir en la libertad de gozar a nuestro estilo, sin comprar ningún modelo o receta, ya que no hay fórmulas universales de sentir ni de pensar”.
En este roll-playing aún es difícil que una pareja reconozca el juego. Por eso Cherro decidió consultar que exigiría un argentino a su pareja con un incentivo económico.
Ariel (29) de San Martín alza la voz por él y por todos sus amigos para decir que es lo que pediría todo hombre: “El sexo anal con tu pareja siempre tiene un montón de trabas. Las que no quieren por la intención de no probarlo; o las que probaron y no les gusta. Si unos billetes podrían modificar esa actitud… ¡Bienvienido sea!”
Fabián (32) de Villa Crespo reconoce que tiene mucha piel con su pareja en la cama, pero a veces le gustaría disfrutar del sexo durante otros momentos de distracción: “Hay veces que estoy tomando un trago en mi casa viendo un partido de fútbol o jugando a la play, y siempre pienso que no habría nada más ideal que sumarle un incentivo de sexo oral para completar el cuadro. Pero ella no quiere saber nada de eso porque considera que es caer muy bajo…Quizás si se lo propongo como un juego así alguna vez se prenda”.
Antonella (31) de Caballito vive el acto sexual demasiado rápido y sin mucha previa debido a sus dos hijos chiquitos que pueden interrumpir el goce en cualquier momento. Pero reconoce que hay algo que siempre la deja al borde del orgasmo: “Me matan los masajes. Los hombres quieren ir muy rápido al asunto, pero para mi la previa tiene que arrancar con unos buenos masajes. Si con una motivación económica lo podría lograr como previa permanente, terminaría endeudada…”
Luis (38) de Agronomía trabaja en una empresa del microcentro porteño. Está casado y tiene una amante hace un año. Las corridas para pasar por un hotel con su amante ya se convirtieron en una rutina: “A veces terminamos los dos solos en la oficina y yo pagaría lo que sea por tener relaciones ahí mismo. Siempre hemos empezado a los franeleos ahí mismo, pero nunca se anima a dar ese paso”.
Como dice Burgarotti existe riesgo de perder el placer cuando se hace algo forzado. El whoring puede ser algo peligroso si se convierte en una rutina en la pareja, pero un juego interesante para saber por cuáles cosas pagaría tu pareja.