Ricardo Bochini es quizás el mayor ídolo que haya dado Independiente en toda su historia. Supo ganarse a su hinchada a fuerza de su paladar negro a la hora de jugar una pelota. Hoy el hincha Rojo lo mira con otros ojos. ¿Por qué?
Fue un caudillo ganador. Dueño de una calidad exquisita. Supo ganarse la admiración de propios y ajenos con su humildad dentro de la cancha. Fue artífice de la "Roja Mecánica", que en la década del 70 se llevó todo torneo que tuviera por delante. Todos los jugadores, inclusive hasta el "Diego", soñaban noche a noche tener la posibilidad de tirar una pared con el Bocha.
Muchos sostienen que fue una pena no disfrutar de este crack en la selección. Claro, en su posición jugaba Maradona, cosa que hacía prácticamente imposible su participación en la Argentina. Además Menotti y Bilardo no estaban muy seducidos con la personalidad del Bocha fuera de la cancha. ¿Por qué? Algunos dicen que en Independiente el decidía quien jugaba y quién no.
Así Bochini, reconocido hincha de San Lorenzo, decidió dejar de escribir en las páginas del fútbol un 5 de mayo de 1991, cuando Pablo Erbín le sepultó la magia en un partido contra Estudiantes de La Plata. Toda una mitad de Avellaneda sufrió ese golpe como si hubiese sido en carne propia. Imagínese casi 20 años yendo a la misma casa y que lo atienda la misma persona.
Tuvo su partido de despedida como lo tienen todos los grandes. Llenó la "Doble Visera" y emocionó con su fútbol. La gente sentía que perdía algo, pero el aseguraba que siempre iba a estar ligado a Independiente. Y así lo fue porque al poco tiempo agarró el equipo de primera junto a Carlos Fren, luego trabajó con juveniles, reclutó chicos en el interior, promovió a las peñas y estuvo a punto de volver a calzarse el buzo de DT, cuando estaba con Néstor Clausen.
¿Pero que es lo que tiene este viejo crack? Su problema principal radica en su boca. Fuera de la cancha se sentía el hombre que a diario destacaba la prensa. Sabía que era el mejor, y se ofendía si no lo mostraban así. Por eso habla muy poco de Maradona, por eso cada vez que el diario deportivo argentino le hace una nota tiene que hacer un resumen de lo que fue el "Bocha" para el fútbol argentino. Es por eso que hace varios años que va desgastando al hincha del rojo.
Su última aparición en la prensa fue para matar al fútbol de Bertoni, encaratulándolo de defensivo y que su equipo estaría mucho mejor. Habría que recordarle a Richard a su Independiente del 92, cuando el único que jugaba era Islas. A Bertoni realmente le tocó vivir lo mismo que a Bochini: la etapa de la renovación con muchos juveniles; pero lo que no puede aceptar el hombre de Zárate es que a su compañero le esté yendo mejor.
Bochini dentro de la cancha ha desparramado talento que no supo administrar fuera de ella. Su nombre será muy querido para los que lo vieron jugar, pero muy difícil de conquistar para aquellos que no lo vieron y encima lo tiene que escuchar.
viernes 02 de marzo del 2012 22:14:22 Leo Palermo. dijo...
No lo ví jugar al Bocha, yo nací despues de que el se retiró (Diciembre del 91). Pero es, fue y sera el mejor. Sino preguntale al Peñarol del 76 que todavía sigue mareadisimo. Otra cosa: ortografía, coherencia y cohesión... consejo de un estudiante de Lengua y Literatura.