La 6º edición argentina del reality con éxito a nivel mundial despierta una vez más la polémica sobre su aceptación. Juego, realidad o rating ¿quién manda?
Éxito y Juego
A simple vista, si se analizan sus características técnicas es fácil adivinar por que una producción se embarcaría en la tarea de ponerlo al aire. Es un producto que cuesta poco dinero ya desde el hecho de que sus protagonistas son personas comunes o al menos no son actores consagrados. En la misma vereda económica vemos que es altamente comercializable (sus numerosas pautas publicitarias lo demuestran). Por otro lado, es totalmente versátil (cambia al ritmo del rating y la demanda del público). Se crean fuertes vínculos de lealtad con la audiencia. Y, como otra cara de la misma moneda, renueva el elenco de la televisión.
Pero lo que más intriga causa es, ¿cómo logra atrapar al público un programa de gente “común” viviendo situaciones “reales” en las que predomina la pelea, el chisme, las historias amarillas, etc etc? Existen dos atractivos básicos. En primer lugar el debate que se crea alrededor de la casa permite, tanto a los actores secundarios (panelistas del programa, opinólogos de turno, participantes ya expulsados, etc) como al público, “juzgar la vida ajena sin ser juzgado”. Desde el anonimato del living de la casa, doña Rosa puede condenar los comentarios despectivos de X personaje sin tener que enfrentarlo personalmente.
Por otro lado, el costado lúdico del programa parece ser un buen incentivo. Gran Hermano mezcla competición con un escenario en vivo de la “realidad”. Los 400 mil pesos de premio en juego sirven de motivo más que suficiente para que muchos acepten el encierro. Pero el atractivo del juego no se circunscribe sólo a los participantes. El público también “juega” y con su voto se permite “eliminar” a alguien sin cometer ningún delito. El televidente siente rechazo por el accionar, la forma de ser o pensar de algún gran hermanito y decide “expulsarlo” de la casa. Cualquier sentimiento similar en situaciones reales, es pura coincidencia.
Realidad vs Ficción
Muchas veces el foco de la discusión sobre GH se centra en la veracidad de las escenas vividas y transmitidas por TV. Algunos sospechan que en la producción del programa existen también guionistas que conducen a seudos actores disfrazados de simples mortales. Pero, ¿es realmente importante eso? Para María Dolores Cáceres -Doctora en Ciencias de la Comunicación. Profesora de la Universidad Complutense- en los realitys show: “la realidad interesa sólo en tanto puede hacerse espectáculo de ella, no como documento vital de un grupo de personas en determinadas circunstancias existenciales”
www.ehu.es/zer/zer11web/mdcaceres.htm.
En la misma línea Sebastián de Caro – cineasta, guionista, actor y actual panelista de Gran Hermano- habla sobre la “ficcionalización de la realidad” y explica que “lo que la tv busca siempre es una novela, no la realidad. El botón de muestra es el Bailando por un sueño. En términos puros, el programa, ¿qué es? La reunión de unas personas que bailan para ayudar a otros, con un jurado que determina quien bailó mejor. Pero a la televisión eso no le alcanza. Necesita un romance, rumores, tensión dramática, que en el último bloque del viernes alguien diga algo tremendo para que el público espere con ansias el programa del lunes. Eso es novela, no realidad. Lo que la TV necesita casi con desesperación es convertir a casi cualquier evento en algo que contenga drama….” (“La TV, ¿reality o show?” adn La Nación).
Para Sergio Bizzio, (escritor, cineasta, músico y dramaturgo argentino): “el contenido de Gran Hermano es la intimidad. Esa es la idea, no lo llamamos realidad. Hay, quizá guionistas, y un grupo de participantes que vieron las ediciones anteriores del programa y que se prepararon para estar ahí. ¿Era Barthes el que decía que la forma de ordenar los libros en una biblioteca ya era hacer crítica? En ese sentido, el editor es el verdadero novelista ahí adentro” (“La TV, ¿reality o show?” adn La Nación).
No obstante, aún haciendo la vista gorda a la importancia de la veracidad de los hechos que acontecen dentro de la casa (o en cualquier otro reality), es menester aclarar que muchas de las situaciones y posteriores actitudes que se presentan, tienen base en la realidad. La vida cotidiana está llena de personas y hechos infinitamente similares a las presentadas en pantalla. Como ser: ¿Quién no se ha topado alguna vez con personas absolutamente competitivas capaces de hacer “cualquier cosa” para ganar quien sabe qué?; la mayoría de las discusiones más efervescentes comienzan por algún mal entendido; el famoso “lleva y trae” o el “radio-pasillo” existe en cualquier ámbito de nuestra vida; el tema del orden y la limpieza es incluso motivo de infinidad de divorcios; y así sucesivamente.
Por eso, podríamos concluir que Gran Hermano presenta “situaciones reales no necesariamente verídicas”, aclarando además que esto no es lo importante del programa.
Lo que realmente importa es lo que ello causa en el televidente y (en el fondo) el impacto que ello produce en el rating. Por eso la casa se llena de personajes con historias emotivas que despiertan la curiosidad (y el morbo) de los espectadores. Por supuesto, el escenario de la vida real esta impregnado de historias similares pero que carecen de condimento de espectáculo. El periodismo de “Crónica” lo entendió mucho antes.
Finalmente, este programa (como muchos otros) se rinde a los pies del señor “rating”. Cual negocio que pregona que el cliente tiene la razón, las reglas del juego se modifican al ritmo del sube y baja del encendido televisivo. Y si para muestra sólo basta un botón, la gala de la noche del domingo 13 de febrero es la mejor evidencia. Por la salida voluntaria de “Cristian U”, la producción decidió elegir por votación del público a su o sus reemplazantes postulando para ello a todos aquellos que ya habían salido de la casa (a excepción de Juan Pablo, que también salió voluntariamente para cumplir con obligaciones universitarias y quien fue reemplazado por otros 2 nuevos participantes). La particularidad del proceso es que también se incluyó al propio Cristian U, el personaje que despierta más simpatía y/o antipatía del público. Esto motivó el regreso del personaje que decidió irse y, para compensar, reingresaron los otros 3 participantes más votados por el público (según la producción del programa 650 mil personas votaron telefónicamente, de las cuales el 74% eligió a Cristian U). Muchos integrantes de la casa expresaron su indignación de lo que entendían como una injusticia, por lo que amagaron a irse en bloque (sólo Jésica cumplió su promesa), a lo que el conductor del reality replicó que el público fue el que decidió y que el programa igual iba a continuar. Justamente los números de ayer, le dieron la derecha a la producción:
EL TRECE:
Carburando 2: 7.4
Plan TV: 5.0
Cine Trece: 5.1
70 20 12: 6.0
Resto del mundo: 3.3
TELEFE:
Gala de expulsión en GH2011: 25.9
Planeta Bonadeo: 7.1
Cine del domingo: 13.2
Los Simpson: 7.2
Cine Telefe: 8.2
CANAL 9:
Torneo Clausura I (All Boys – Racing): 6.8
Impacto 9: 3.9
Bajada de línea: 3.4
Recitales de Mar del Plata: 2.7
CSI: 2.8
AMÉRICA:
Sin codificar: 3.3
El show del fútbol: 2.9
Ponele la firma: 3.1
Animales sueltos (Repetición): 2.1
Comedido: 2.7
7 en 1: 1.7
CANAL 7:
Torneo Apertura III (Tigre – River): 14.4
Torneo Apertura II (Boca – Godoy Cruz): 11.9
Seis Siete 8:00: 3.3
Cocineros Argentinos: 3.2
Festival de la Salamanca: 2.3
En otras palabras, el raiting manda y quien lo comprenda contará con ventaja dentro de la casa.
Gran Hermano
Características Generales:
- Permite juzgar la vida ajena sin ser juzgado
- eliminar a alguien sin cometer delito
- mezcla competición con un escenario en vivo de la “realidad”
Características técnicas:
- cuestan poco
- son versátiles
- los participantes son personas comunes (no actores consagrados)
- altamente comercializable
- renueva el elenco de las televisoras
- crea fuertes vínculos de lealtad entre la audiencia
Historia: La idea de Gran Hermano nació el jueves 4 de septiembre de 1997, durante una sesión brainstorm en la productora John de Mol Produkties, parte independiente de Endemol. Formaron parte de esta reunión Patrick Scholtze, Bart Römer y su hermano Paul Römer, además del propio John de Mol.[1] En la idea inicial, solo 6 personas convivirían en una lujosa mansión durante un año, sin competir. Aquel que resistiera los 12 meses de encierro sería premiado con 1.000.000 de florines. El nombre del proyecto: De Gouden Kooi (La Caja Dorada)
De Mol y su equipo llegaron a esta idea después de estudiar el experimento Biosfera 2, que tuvo lugar en el desierto de Arizona, en 1991. En él, 8 personas descubrieron lo difícil que es convivir todos juntos y aislados -en este caso en una bóveda geodésica de acero y vidrio hermético que simulaba el medio ambiente de la Tierra-. A estos conceptos de encierro y aislamiento, Gran hermano añadió los de competencia y privacidad.
El formato final de Endemol también se basó en el programa de MTV, The Real World, que comenzó a emitirse en 1992 y que por primera vez dio forma al concepto de grabar a personas anónimas y desconocidas entre sí conviviendo durante un largo periodo de tiempo. The Real World también introdujo la sesiones de análisis no realizadas por los propios participantes a modo de diario, que más tarde adaptaría Gran hermano con su confesionario. Finalmente, el programa sueco Expedition Robinson, emitido por primera vez en 1997, y después adaptado en decenas de países como Supervivientes, añadió la idea de concurso, que obliga a los participantes a competir unos contra otros, siendo así eliminados hasta conocer el ganador final. El reality show había nacido. (Fuente: Wikipedia)