Los travestis ganan la calle y ganan clientes. Los hombres abandonan de a poco el estilo del viejo macho argento y se anima a probar otro tipo de carne. ¿Es un juego, una perversión, una inclinación o una homosexualidad reprimida?
Nunca está todo dicho en el sexo. ¿Qué diría Freud si fuese testigo de este abanico de ofertas que ofrece el siglo XXI? Sorpresas y más sorpresas. Porque lo que siempre fue puesto en tela de juicio por la sociedad, al poco tiempo se termina aceptando con plena libertad.
Hace algunos años los travestis asomaron sobre la noche porteña de forma explosiva ofreciendo una forma distinta de goce sexual. Hombres vestidos de mujeres (algunos de increíble figura femenina y otros tan lejos de ella), se asoman frente a los autos comportándose de una forma seductora y atrevida. También ganan los cabarets y atrapan la mirada de la clientela. Algunos de ellos se excitan por la oferta de la variedad en el plano sexual.
¿Un juego, una perversión o una homosexualidad reprimida? Hay algo que motiva a los hombres en querer tener una aventura con un travesti. Cherro consultó con hombres y mujeres acerca del fenómeno travesti como oferta sexual, y encontrar los argumentos de esta elección.
Mariano (30) de Saavedra se casa a principios de 2012. Sus amigos están pensando con que sorprenderlo para su despedida de solteros, pero el ya aclaró desde el vamos una cosa: "Quisiera que inviten a un travesti. A mi me gustan las mujeres, pero a veces con el auto veo cada traba que me parte la cabeza. No sé si finalmente ese día me anime a hacer algo, pero antes de casarme quisiera ver lo que ellos son capaces de hacer para satisfacerme sexualmente"
Emanuel (28) de Moreno solo le excitan las mujeres. Tiene amigos que se animaron a probar esta experiencia sexual y aseguran que "los travestis brindan mejor sexo oral que la mujer. El hombre conoce su pene y conoce bien los lugares donde se puede sentir más estimulado, y creo que por esa razón un tipo puede elegir como oferta callejera a un travesti en lugar de una prostituta". Así mismo considera que solo forma parte de un juego, porque la mayoría de los hombres que mantuvieron esta clase de relaciones ha sido "arriba de un auto, entre amigos, borrachos y con la intención de cagarnos de la risa".
Para Ivana (24) de Colegiales todo pasa por un degeneramiento: "Los hombres eligen un travesti porque le gustan esas cosas que no son normales como el sadomasoquismo, sexo con animales, swingers. Es llevar el sexo a la altura de la locura que no tiene razón. A lo sumo podría ser una relación homosexual encubierta, pero ¿Por qué motivo un hombre quisiera estar con una persona que tiene senos operados y un miembro colgado en la entrepierna?"
Karina (30) de Villa Devoto considera que solo existen una relación homosexual: "Muchos hombres dicen que los travestis hacen mejor sexo oral que las mujeres. Entonces, si lo único que juega es la boca: ¿Para qué es necesario que esté vestido como mujer? Creo que en esa respuesta se esconde la verdadera identidad sexual del hombre"
Emilio (34) de Balvanera coincide con Karina: "A los hombres que les excita los travestis es por una sencilla razón: se diferencian de la mujer porque tienen un pene. Y los hombres que consumen esa clase de actividad sexual solo quieren ser penetrados y así gozar con el famoso 'sexo prostático'"
Aníbal (27) de San Martín fue cliente de un travesti de su barrio: "La primera vez fui borracho, ni siquiera sabía que era un traba. Me la llevé a un hotel, un poco caro, y cuando llegamos ahí me despabilé un toque. Pero la verdad es que estaba buena y ya había pagado, así que me dediqué a probar. ¡Ojo! Yo di, en ningún momento recibí. La pasé bien y repetí en un par de oportunidades".
Mariela (24) de Haedo asegura que no se atrevería a formar una relación con un hombre que mantuvo relaciones con un travesti: "Me daría asquito. Solo podría verlo como un degenerado sexual. Así que espero que si estuvo en una relación así, al menos no me la confiese"
A mediados de 2006 un diario de La Pampa publicó un artículo en donde se aseguraba que la mitad de los hombres que pagan por sexo lo hacen con travestis. Mientras la cultura sexual se libera y ya no resulta imposible encontrar una mujer deseosa de pasar una noche excitante con alguien desconocido, en el mercado del sexo los travestis empiezan a ser la figura indiscutida en la profesión más antigua del mundo.