Cuando un compromiso se resquebraja de a poco, pero de forma intensa, empieza a mostrar indicios de que el fin de un noviazgo o matrimonio está realmente cerca. Historias de personas que han vivido esa difícil etapa de la vida.
Ese sentimiento tan especial que une a dos personas tiene miles de acepciones. Para abordar el principio del fin de una relación encontramos una definición de Alejandro Dolina: “El amor, a diferencia del erotismo, le da un carácter único a esa persona. Uno se enamora de alguien y esa persona es absolutamente irremplazable, pero para que funcione mejor ese carácter irreemplazable, uno mismo va agregando a la persona amada virtudes que ya no tiene del todo. En cierto modo el amor es un engaño concertado, los dos saben que el otro se hace una imagen superior a la realidad, pero admiten y fomentan ese engaño porque es preferible”.
Según Dolina la edificación de ese amor a base de mentiras llega a un punto en donde al detectarse, ambos integrantes de la pareja dejan a luz los primeros conflictos que con el pasar del tiempo se irán incrementando. Para colmo, si esas personas cuentan con un importante roce social, aquellas cosas que falten en la pareja, fácilmente podrán encontrarlas en otros vínculos.
¿Cuándo se comienza a perder esa magia en donde todo parecía ideal? ¿Cómo se detecta las primeras señales de quiebre en la relación? En una encuesta de Cherro, la mayoría de las mujeres nota que los hombres abandonan la capacidad de sorprender pasando el año y medio de relación, con lo cual entienden ese gesto como un primer indicio de pérdida de apetito para conquistar. Es quizás esa la primera señal de que se deben renovar las intenciones de lo que planifican a futuro.
Alberto (28) de Banfield, culminó hace unos meses una relación de casi cuatro años: “Creo que primero empezó a fallar el sexo, y cuando eso falla se empiezan a ver otras cosas. Me di cuenta que a pesar del cariño que nos teníamos, me resultaba imposible proyectar a futuro. Primero nos tomamos un tiempo muy corto, y luego entendí que estábamos estirando algo que ya le había visto el final. Fue horrible, porque noté en ella mucha bronca, aunque me hubiese dolido más que se largara a llorar”.
Mariana (35) de Parque Chacabuco también en el mes de mayo acabo con un noviazgo de ocho años: “De un día para el otro se empezó a poner fastidioso y a la semana de tener esa conducta me dijo que lo mejor era que cada uno siguiera por su lado. Me puso muy fastidiosa y angustiada porque tenemos una nena de un poco más de un año. En el tiempo siguiente, cuando nos veíamos las discusiones continuaban y creo que perdí el deseo de pelear para recomponer cuando él dijo que sentía rechazo por mí. Hoy me cuesta imaginarme con un hombre a futuro, pero por otra parte se que no es tiempo como para razonarlo”.
Marcelo (29) de Lugano está en pareja hace casi cinco años con Romina, pero hubieron doce meses en la cual la relación tuvo un punto más que muerto: “A los pocos meses de empezar la relación ella quedó embarazada lo cual nos hizo vivir las cosas demasiado rápidas. Cuando el nene cumplió el primer año explotó todo y nos separamos. Durante ese tiempo pude darme cuenta que debía cambiar ciertas actitudes, como así ella también corrigió algunas cosas por la cual afortunadamente pudimos volver juntos. Creo que el tiempo a veces es una herramienta que necesitan la pareja para oxigenarse y no analizar las cosas siempre desde la misma rutina”.
A Noelia (30) de Villa Del Parque el fin de su relación no fue como lo había planificado: “Las cosas no venían bien, yo no me sentía cómoda y quería terminar la relación. Además había otras historias dando vueltas por la cual, ponerle un punto final era realmente lo mejor. Pero un día fue el quién me dijo que las cosas no debían continuar más, me dio algunos motivos, y yo me quedé helada. Esos argumentos hicieron perder toda la confianza que había en mi misma y desarmó todo deseo de empezar de nuevo. Lo primero que procuré fue reconquistarlo, pero a la larga deduje que solamente teníamos un sexo que jamás me devolvería lo que yo necesitaba”.
La relación que se debilita siempre muestra unas primeras señales desde ambos miembros de la pareja. No es fácil de apreciar en primera instancia, pero a medida que pasa el tiempo es más evidente el alejamiento, pero en la mayoría de los casos uno de los integrantes de la pareja elige no analizar y dar por alto el problema. Según un relevamiento que hizo Cherro, las señales más claras son las siguientes:
- Pérdida de interés en lo que dice la pareja
- Falta de atención a los compromisos que asumen como pareja
- Disminución de la estimulación sexual
- Culminación de citas de pareja pasando a reuniones con amigos en forma mas contínua
- Falta de comunicación
- Malhumor progresivo
Las historias románticas infantiles muestran historias de príncipes y doncellas las cuales finalizan abruptamente con un casamiento y el epílogo “y vivieron felices para siempre”. En ese párrafo, los protagonistas seguramente vivirán todos estos trances, de los cuales nadie ha sido enseñado en su infancia.
Entender la posibilidad de estos ruidos y no negárselo es un buena apertura mental para poder enfrentar esta situación. La comunicación siempre jugará un papel elemental, en donde la claridad de los deseos y sentimientos de ambos dejarán concretamente las posiciones para poder resolver o en todo caso darle punto final a algo que quizás no tenga solución.