La primera vuelta en la Ciudad de Buenos Aires encendió una mecha sobre las libertades que tienen los electores en las urnas y los individuos para manifestarse. El papel de los medios oficialistas y opositores giraron en torno a la teoría de Noelle-Neumann.
La teoría de la espiral del silencio parte del supuesto básico de que la mayor parte de las personas tienen miedo al aislamiento y, al manifestar sus opiniones primero tratan de identificar las ideas, para luego sumarse a la opinión mayoritaria o consensuada. En esta disyuntiva la principal fuente de información serán los medios de comunicación y estos definirían el clima de opinión sobre los asuntos de que se trate.
Cuando pasadas las 21 horas del domingo 10 de julio, Guillermo Montenegro brindaba los datos del escrutinio provisorio, en el cual Mauricio Macri, actual jefe de Gobierno, alcanzaba un poco más del 46% de los votos, imponiéndose por amplia diferencia al candidato del gobierno nacional, Daniel Filmus con un 27%, el murmullo sobre las posibles reacciones fue creciendo hasta estallar primero en las redes sociales y luego en varios medios al pasar los días.
En Twitter y Facebook, la gente se preguntaba si la sociedad porteña estaba al tanto de las desatenciones macristas a los centros educativos o a los hospitales públicos. Para muchos, que la gestión del PRO casi obtuviera una reelección en primera vuelta, pasaba por un lavado de cabeza de los medios más opositores al kirchnerismo como Clarín y La Nación.
La polémica surgió desde el arte. En un artículo de Página 12, Fito Páez, tampoco entendía el alto porcentaje de votantes de Macri, por el cual decidió utilizar la palabra asco para calificarlos: “Me da asco la mitad de los porteños”. Desde los medios K intentaron limpiar la declaración, promoviendo la libertad de expresión como la primera de las libertades que ejerció el músico rosarino. Desde programas como 6,7,8 o Duro de Domar sostenían que si alguien pensaba así “¿Debía callarse?”. Los funcionarios K utilizaron la misma estrategia para restar la violencia en la declaración.
Si Fito Páez en lugar de declarar “La mitad de los porteños me dan asco” hubiese utilizado alguna de estas otras frases:
- “Los franceses me dan asco”
- “Los bolivianos me dan asco”
- “Los judíos me dan asco”
- “Los homosexuales me dan asco”
Cambiando sencillamente el sujeto, una simple declaración oxigenada y estimulada por varios medios de comunicación, pero respaldada por la primacía de la libertad de expresión se convierte en un triste acto de xenofobia.
Esto lo han observado claramente los intelectuales K de Carta Abierta que consideraron como “berreta” a la campaña de Filmus en la ciudad. El encuentro que tuvo como principales oradores a Horacio González, Ricardo Forster e Ignacio Vélez, dejaron las siguientes impresiones:
- “Hay que tener mucho cuidado al pronunciar la palabra ‘asco’. Fue inventada por el nazismo y el fascismo para exterminar a seres humanos . Comparto lo que dice Fito sobre la clase media. Pero no son palabras que debemos pronunciar ”
- “La irrupción de Fito rompe con una campaña de cuarta, pobre en el peor de los sentidos, berreta y cobarde por no poner el cuerpo y para dar la pelea por la Ciudad”
- “el macrismo, desde un discurso de la ‘no política’, hace política territorial, va a los barrios.Y nosotros, que tenemos un discurso político, no hacemos política ”
- “La escena de Filmus y Tomada diciendo que fue la mejor elección del FPV en Buenos Aires fue terrible. Y se complementa con la inacción en esta primer semana de campaña (para el balotaje). Hemos regalado una semana y creo que vamos a regalar las tres. La única idea que conozco es la de un acto en el Obelisco con banderas de ‘chau Macri’ que es una perfecta pelotudez. Tenemos que ganar la calle con alegría. Campaña más aburrida que la nuestra, sólo la de De la Rúa”.
- “En 6,7,8 invitaron a (el escritor) Guillermo Martínez, que no es peronista, que siempre fue de izquierda, y que fue a decir que iba a votar a Filmus. ¡Y le saltaron a la yugular porque se le ocurrió plantear algunas críticas! ¡Eso es imbecilidad estructural! Tenemos que ir más allá de la ceguera nacional y popular”.
- “Soy adicto a nuestros medios, pero ya me tienen podrido. Me hablan a mí, me convencen a mí, pero es un discurso inaceptable para quien tenga una mirada un poquito crítica. Escucho La 740, 6,7,8, Radio Nacional, pero hay cosas que ofenden mi inteligencia y uno dice ‘Flaco, no podés decir esta estupidez’”
En una sola semana, el sorpresivo triunfo de primera vuelta del PRO, no sólo deja el interrogante de cómo la sociedad mide gestión de gobierno, sino que dejó al desnudo la perversa estrategia comunicacional del gobierno nacional. Como en el Espiral del Silencio, aquellos que levanten la voz en contra del kirchnerismo, sufrirán el embiste del aparato de comunicación en donde quedarán ridiculizadas todas sus contradicciones.