La selección se comió otro técnico. Pobre actuación de la Argentina del Checho, que no llega al año en su cargo y fue reemplazado por Alejandro Sabella. Cambian los entrenadores pero los resultados no llegan. ¿El problema está en los jugadores?
En 1974, luego de la eliminación del seleccionado en el Mundial de Alemania, la AFA decidió ofrecerle el cargo de director técnico a César Luis Menotti, reciente consagrado campeón nacional con Huracán. Desde entonces y hasta 2004 hubo sólo cinco entrenadores – 30 años - (Menotti, Bilardo, Basile, Passarella y Bielsa).
Tras la partida del “Loco”, la entidad manejada por Julio Grondona jamás pudo apostar a un proyecto a largo plazo: en siete años hubo cinco DT’s (Pekerman, Basile, Maradona, Batista y Sabella). En todos los casos fue la AFA la que no evaluó la posibilidad de continuar con el vínculo, sino que buscó de todas las maneras la salida del entrenador sin retenerlo.
La última consagración de la selección de mayores data del año 1993. El entonces seleccionado dirigido por el “Coco” Basile retenía el título continental en Ecuador. Posteriormente Argentina obtuvo dos subcampeonatos y en otras cuatro ocasiones quedó eliminada en cuartos de final. En los mundiales jamás pudo alcanzar las semifinales.
Con Messi consagrado mundialmente, la presión para cualquier entrenador es mucho más grande. Contar con el mejor jugador del planeta y no poder explotarlo en la cancha como lo hace en el Barcelona se ha convertido en una guillotina de técnicos. La falta de resultados golpeó anímicamente al delantero rosarino que es resistido aún por parte de algunos hinchas que no comprenden que la efectividad en la Liga española no pueda ser ejecutada con la casaca nacional.
El quinteto de los 30 años cuentan con la particularidad de haber llegado a la selección con recientes consagraciones en torneos locales. Del quinteto sin proyectos, sólo Basile cargaba con un título a cuestas antes de llegar a la mayor. A Grondona, la elección del entrenador, siempre fue una decisión que le gusta tomarla solo. Únicamente Carlos Bianchi genera el consenso en el campo popular, pero su rivalidad con el mandamás de la calle Viamonte lo aleja del cargo.
Con la lista conformada para arrancar las primeras fechas de las eliminatorias, los principales medios hicieron eco de la falta de sorpresas y las redes sociales cargaron sobre la elección del nuevo entrenador y la repetición de algunos jugadores que no han logrado conformar con la camiseta argentina. Sabella sabe también que sus listas deberán incluir siempre algún futbolista que como noticia implique que se gestan aires de cambio. Es por eso que para su primer partido amistoso la novedad pasó por Ricky Álvarez, el volante ex Vélez y ahora en el Inter de Italia.
De los jugadores que más vistieron la casaca argentina en los últimos dos años: ¿Existe otro deportista en su posición que se encuentre en mejor nivel? Hay una base en la selección con Romero, Mascherano, Messi e Higuaín que difícilmente puedan quedar relegados. Hay una línea de zagueros que ha rotado permanentemente y que se destacan en sus clubes: Demichelis, Samuel, Burdisso, Otamendi y Zabaleta. Para la mitad de la cancha los valores se reparten entre Pastore, Maxi Rodríguez, Cambiasso, Gago y Di María. Del ataque son Agüero y Tevez quienes buscan complicar la decisión del entrenador.
¿Existe algún argentino de presente superlativo que debiera relegar de una convocatoria a alguno de estos jugadores? La creación de talentos se ha convertido en un déficit en la Argentina. Sergio Batista procuró sin éxito comandar una selección Sub-25 para fogonear a algunas posibles promesas, pero los magros resultados archivaron el proyecto.
La revitalizada selección local es la que se muestra como alternativa para potenciar jugadores con hambre de selección sin la aparente necesidad que para ser titular en un partido oficial todo jugador debe participar de las ligas europeas.
No falta mucho tiempo para Brasil 2014. No aparecen nuevos jugadores que provoquen ilusiones. Está probado que depender solamente de una genialidad de Messi es apostar a la fortuna. Es tiempo de que el seleccionador se convierta en entrenador y que florezca nuevamente una filosofía de fútbol.