La reforma a las Juntas de Clasificación docente estalló junto antes de la renovación del cargo ejecutivo del jefe de gobierno en la ciudad. Una jugada ambiciosa, que fue mal informada y que le cuesta muy caro al futuro político del PRO.
No será fácil de analizar el 2011 para Mauricio Macri. De los sueños presidenciales a la confirmación para buscar un nuevo mandato en la ciudad le modificó la estructura partidaria. Un sorprendente resultado en primera vuelta en Buenos Aires lo confirmó para sus aspiraciones en el 2015 y buscó erigirse como la verdadera oposición al gobierno de Cristina Kirchner. También así lo entendió el ejecutivo nacional con el cual se libró una batalla que trasciende lo ideológico. Pero el golpe más duro que recibió el macrismo fue el rechazo del sector educativo al proyecto de ley de modificación al ente que está a cargo, entre otras cosas, de la inscripción y los ascensos de los docentes.
El sector educativo siempre fue un área sensible para el PRO. El primer ministro de esa cartera, Mariano Narodowski, dimitió luego de varios escraches tras intentar eliminar de forma progresiva las becas a estudiantes y por pobres avances en las infraestructura de los colegios porteños. Luego hubo un fallido intento de promover a Abel Posse, quién fue ampliamente rechazado por diversos sectores debido a su actividad dentro del proceso militar. La llegada de Bullrich, de nulos antecedentes en el área educativa (es licenciado en Sistemas y tiene un máster en Administración de Empresas), calmó las aguas hasta la presentación del polémico proyecto.
El proyecto inicial del PRO estimaba derogar las Juntas de Clasificación Docente y crear una Oficina Única, la cual solo dependería del Ministerio de Educación y que estaría a cargo de la inscripción, concurso y designación de los aspirantes a titulares a los cargos docentes. Hasta la fecha, esa labor era ejercida por las Juntas, la cual constaba de nueve miembros, seis de los cuales eran elegidos por los mismos docentes y los otros tres por el ejecutivo de la Ciudad. Dichas Juntas fueron creadas en 1986 cuando se sancionó el Estatuto Docente y quedaron restringidas en la noche del 1 de diciembre de 2011.
La reforma aprobada fue finalmente el proyecto presentando por el diputado de la Coalición Cívica Sergio Abrevaya, en el cual mantiene 7 Juntas en lugar de las 15 que estaban vigentes. Similar a la jornada de la votación de la resolución 125, sobre las retenciones en el sector del agro, en las inmediaciones a la Legislatura se vivió la resolución paso a paso. La normativa fue aprobada con 30 votos a favor, 27 en contra y tres abstenciones. Tras la decisión, continuaron los incidentes que dejaron varios destrozos en la zona.
Las Juntas de Clasificación Docente no presentaban ningún tipo de inconveniente, ni tenían un gremio exigiendo modificaciones en la misma. El macrismo apunta en forma permanente a concentrar su gestión en la alta recaudación tributaria y a la reducción de gastos. Dentro de la cartera educativa se encuentra los presupuestos más amplios de recursos humanos, del cual pretende tener un mayor control que el actual, poniendo en riesgo el normal desarrollo que tenían los docentes dentro de su carrera profesional.
Para paliar el difícil momento en la Ciudad, Maurcio Macri decidió meterse de lleno en la interna política de Boca Juniors para ampliar su gestión a un club que tiene llegada a todo el país. Para beneficiar a su candidato, Daniel Angelici, tironeó con el gobierno nacional para evitar que San Lorenzo-Tigre se jugara antes de tiempo y que la consagración xeneize beneficie al candidato oficialista, Jorge Amor Ameal. Un electorado con el título confirmado previo al partido en la Bombonera podría dejarse seducir en la continuidad de la gestión que en la necesidad de un cambio.
El enfrentamiento con el gobierno nacional se aprecia fuerte en relación a los subsidios. Mientras que en este diciembre, el gobierno de la Ciudad debería tener bajo su órbita la administración de los subterráneos, el rechazo se hace explicito debido a la exigencia del giro de fondos desde Nación. La respuesta desde presidencia es eliminar subsidios en otras áreas sensibles para la Ciudad.
El 2011 cierra en general con un panorama en general de incertidumbre. En el plano nacional, los controles a la venta de dólares e importaciones y la inflación. En los porteños, los aumentos en los costos de vida y las posibles complicaciones por el enfrentamiento de poderes. En el plano internacional el capitalismo lucha por su supervivencia. El 2012 está difícil de imaginar.