Detrás del acta fundacional de un club de fútbol se esconden otras historias que refieren a la elección de los colores que hoy los identifica. Desde la famosa historia de los colores de Boca Juniors hasta la llamativa elección de la camiseta de Holanda.
En la Argentina, la construcción del ferrocarril no solo dejó vías a lo largo del país, sino que dejó huella de trabajadores ingleses que importaron su “football” a las tierras criollas. Mientras los operarios trazaban imaginarias canchas, los nativos se quedaban abstraídos por el deporte que giraba en torno a los pies. Rápidamente se fundó en 1893 la Asociación del Fútbol Argentino y se organizaron los primeros torneos donde los equipos con raíces británicas dominaron con superioridad hasta los primeros años de la década del 10.
El fútbol argentino creció del riñón inglés. Mientras que algunos jóvenes se frustraban al no poder jugar, se revelaban fundando su propio club y ponerse al frente de un equipo. Es por eso que muchos de los colores elegidos por los conjuntos argentinos fueron imitados a clubes ingleses que realizaron varias giras en el país por aquellas épocas. Aunque hay otros equipos que eligieron otras formas originales de vestir a su querido club.
Cuenta la historia que la primera camiseta de Boca Juniors en 1905 era rosa, pero por las cargadas de los rivales decidieron modificarla. Los hermanos Farenga, dos de los cinco fundadores del club, le encargaron el diseño a su hermana Manuela. La misma fue de color blanco con tres anchos bastones verticales negros. Sin demasiado consenso, se la reemplazo por una de color celeste, la cual perdió legitimidad en un duelo frente a Nottingham de Almagro en donde el conjunto xeneize cayó derrotado en el marcador y también en la continuidad de los colores. En 1907 Juan Brichetto se le ocurrió ir al puerto y elegir los colores del primer barco que pase por la zona. El primer buque en aparecer fue el Drottning Sophia con la bandera sueca, lo que sentenció los colores azul y amarillo que acompañaron desde siempre al equipo de la rivera.
El diseño de la camiseta de River también guarda una historia curiosa. Al poco tiempo de la fundación del club, un grupo de integrantes del club participaron durante un carnaval en una comparsa con un carro de la carnicería Wilson, denominado “Los habitantes del infierno”. Cuando la fiesta estaba finalizando, un grupo de chicos robó una cinta roja de seda a un carro que se había detenido y lo probaron en el color blanco de la camiseta que hasta entonces tenía el conjunto millonario. La cruzaron diagonalmente con alfileres y nació entonces la actual casaca riverplatense.
Argentinos Juniors también esconde una razón detrás de su colorado. Un grupo de jóvenes que se juntaban a debatir sus ideas políticas en un bar de Villa Crespo decidieron fundar el club Libertarios el cual utilizaría el color verde para identificarse. La Argentina Football League les rechazó la inscripción y los obligó a cambiar de nombre. Los Mártires de Chicago fue el segundo nombre rechazado y recién en 1904 pudieron afiliarse bajo Argentinos Unidos de Villa Crespo y el color rojo fue elegido en homenaje al partido socialista.
Cruzando la General Paz el club Platense cuenta una historia interesante. Un grupo de muchachos se acercaron al hipódromo y apostaron sus pequeños ahorros al caballo Gay Simon. La victoria le devolvió $455, lo suficiente para comprar la pelota, el inflador y las camisetas necesarias para competir. Las primeras casacas fueron rojas con tres calamares en el pecho, que eran los colores del stud Platense, propietario del caballo ganador. La dificultad para confeccionar estas camisetas, llevó a los fundadores a utilizar unas blancas con una franja horizontal marrón, que eran los colores que tenía el jockey que montó a Gay Simon en aquella carrera.
En cuanto a las historias de la elección de los colores de las selecciones nacionales también hay tela para cortar. La bandera holandesa cuenta con tres colores: rojo, blanco y azul. Sin embargo su tradicional casaca es naranja y pocos saben la razón de esta elección. La adopción se refiere a un honor a la familia real de los Países Bajos, la Casa de Orange-Nassau.
En Venezuela pasa algo similar. En 1938 una delegación de deportistas de ese país participó de los Juegos Bolivarianos desarrollados en Bogotá. El Comité Olímpico Internacional le asignó el color vinotinto para su uniforme oficial ya que proviene de la mezcla de los tres colores de la bandera de su país y además para que no utilizara los mismos colores que Colombia y Ecuador que poseen similitud en sus banderas.
Detrás del circo hipercomercial que rodea al fútbol, hay historias simples y plagadas de inocencia distante de lo que se ve hoy. El fútbol no sólo pasa por una pelota, sino que esconde un sinfín de relatos que atrapan lectores curiosos.